Cuando alguien alcanza objetivos extraordinarios, a menudo se da por supuesto que «ha tenido suerte». Pero tras décadas de investigación y miles de entrevistas a hombres y mujeres
que han triunfado en el mundo, se ha comprobado y demostrado que cada uno de esos éxitos increíbles empezaron siempre con el mismo 1o paso: el establecimiento de una meta.

«Ganar se empieza por el principio: empezando a hacerlo.»

Establecer metas requiere de una estrategia poderosa: el método S.M.A.R.T.
1. S: Específica, detallada y precisa.
2. M: Medible en tiempo y forma.
3. A: Alcanzable.
4. R: Relevante y retadora.
5. T: Con tiempos : 6 meses, 1 año, 5 años…

Acomódate en un lugar tranquilo y dedica un mínimo de media hora al ejercicio de metas. Puede que sean los 30 minutos más valiosos que hayas vivido nunca. Vas a aprender a fijar
metas y determinar resultados. Vas a establecer tu punto de destino, a dónde quieres ir y cómo piensas llegar allí.

1. Relaciona por escrito todo lo que quieres conseguir. No trates de imaginar cómo conseguirás todo eso, limítate a escribirlo.
2. Repasa la lista y calcula cuándo esperas alcanzar esos resultados; dentro de 6 meses, 1 año, 2 años, 5 años…
3. Una vez establecidos algunos marcos temporales, selecciona cuatro objetivos que puedas alcanzar este año. Elije las cosas con las que te hayas comprometido, las que más te entusiasmen. Escríbelas en otra hoja y explica «Por qué estás firmemente decidido a conseguirlas». Por qué hacer algo es más es mucho más potente que cómo llevarlo a cabo… si tienes un por qué lo suficientemente importante siempre podrás idear el «cómo». Piensa no solo en ti mismo, sino también en los demás y en tu vida. ¿Cómo beneficiará a tu familia y entorno el hecho de que alcances tus metas?
4. Una vez hecho esto, describe la clase de persona que tendrías que ser para alcanzar tus objetivos. Qué necesitarás cambiar, reforzar, hacer y dejar de hacer para lograrlas.

Adiestra tu mente

Una de mis normas es que cada vez que me fijo una meta, entro inmediatamente en acción para sustentar mi propósito. Por último, adiestra tu cerebro para que sepa que esa meta es
todo un suceso:
1. Dos veces al día, siéntate tranquilo y en silencio durante unos minutos y visualiza tu objetivo.
2. Imagina que ya lo has alcanzado. Experimenta el placer, el orgullo y la emoción de ese logro. Contempla y escucha todos los maravillosos detalles.

 

FUENTE: Tony Robbins