Las palabras son unidades léxicas constituidas por sonidos que tienen un significado y una categoría gramatical.
Cada palabra, es un sonido que contiene un significado y una vibración energética.

¿Con qué persona crees que más vas a hablar a lo largo de tu vida?

Pues sí, contigo mismo. Y ese diálogo interno es precisamente el que ha ido estructurando tu sistema de creencias, tu SOM (Sistema Operativo Mental).
Y tu sistema de creencias ubicado en tu Subconsciente, es el responsable de más de un 90% de tus resultados en tu experiencia. Por tanto, el cómo nos describimos las experiencias, es decir, el significado que le damos a lo que nos ocurre, es el responsable directo de las decisiones que tomaremos, las acciones y finalmente los resultados que obtendremos.
Es por ello, que no solo hemos de escoger muy bien cómo nos expresamos con los demás, cómo describimos nuestra vida, sino de cómo nos hablamos a nosotros mismos. De ello depende que tengamos una vida pobre, promedio o plena.

La mayoría de creencias está formada por palabras y, por tanto, pueden ser cambiadas con palabras nuevas. Una selección meditada y eficaz de palabras para describir una experiencia pueden activar nuestro ingenio, enfoque en soluciones, motivación y un estado mental óptimo.
En cambio, una selección pobre de palabras nos arrebata todo nuestro poder, recursos…

“Somos lo que nos decimos”

Las palabras siempre tienen un efecto directo sobre nuestra bioquímica corporal, es decir, si aprendemos a cambiar nuestro vocabulario habitual, produciremos un cambio inmediato sobre cómo pensamos, sentimos y vivimos.
Imagina que sales esta noche a cenar con tu pareja, si en lugar de decirle cuando estáis a punto de salir: “Qué guapa/o estás”, optas por decir: “Estás radiante”, el significado y energía de esta palabra no solo provoca un cambio en cómo te sientes tú, sino además en tu pareja, y lo mejor de todo: ¡en la velada!! Merece la pena el esfuerzo, ¿no crees?

Modifica tu lenguaje

Decide cambiar expresiones habituales, que aunque positivas, puedes transformarlas y elevarlas al siguiente nivel, te propongo algunos ejemplos:

“Estoy bien”, por: “Estoy magnífico”
“Me siento seguro”, por: “Me siento imparable”
“Está bueno”, por: “Está delicioso”
“Un informe genial”, por: “Un informe extraordinario”
“Ingenioso” por “Brillante”
“Interesante” por “Cautivador”
“Normal” por “Fantástico” (…)

Y la lista puede hacerse interminable… te invito a que diseñes tu propia lista, partiendo de tu vocabulario habitual y transformes no solo las expresiones negativas por positivas, sino además todas aquellas expresiones positivas que usas generalmente, las transformes y turbo propulses al siguiente nivel. Decide usar consistentemente este nuevo y transformador lenguaje, y en muy poco tiempo, no solo te sentirás radiante, sino que influirás en tu entorno, personas, situaciones…

¡NO ME CREAS, COMPRUÉBALO!

Y recuerda que lo más importante hoy, es que te SIENTAS GENIAL!